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¿De dónde viene la riqueza? | Ahorros e inversiones

Imaginaos un mundo en el que, de un momento a otro desaparecen todas las herramientas, todos los edificios, coches, máquinas e incluso cosas tan básicas como cuchillos, martillos o palas. ¿Cómo sería nuestra economía si tuviéramos que fabricar todo con las manos desnudas? En un mundo así le ha tocado vivir al protagonista de la siguiente historia.

En una isla desierta vivía un pescador. Tal vez llamarle pescador sería exagerado porque en un mundo sin herramientas su lucha por supervivencia consistía en tirarse en el océano e intentar desesperadamente pescar algún pez con sus propias manos. Todo su esfuerzo le permitía pescar solo un pez al día, justo lo que necesitaba para no morirse de hambre. Cuando por las noches agotado de su esfuerzo de pescar a mano descansaba en la playa mirando el firmamento lleno de estrellas pensaba sola y únicamente en cómo mejorar su vida tan dura .Una de estas noches se le ocurrió por fin una idea genial; “si solo pudiera alargar el alcance de mi mano, entonces sería posible ver los peces desde una altura y seguramente conseguiría pescar más”.
Primero ha tenido que tomar una decisión difícil de no ir a pescar a la mañana siguiente. En vez de eso ha puesto su idea en marcha. Se ha ido al bosque para buscar una rama de un árbol lo suficientemente recta y resistente para cumplir con su propósito. Cuando por fin la ha encontrado tuvo que arrancarla con mucho esfuerzo. Después con una concha que ha encontrado en la playa tras muchas horas de trabajo, ha conseguido sacarle filo a la rama para finalmente caer sobre la arena casi desmayado de hambre y de cansancio.
Ha decidido no comer para poder fabricar su invento pero a la vez que hambriento y cansado se sentía feliz porque con los ojos de la imaginación se veía sentado sobre un montón de pescado fresco conseguido gracias a su esfuerzo. Orgulloso de sí mismo le ha dado al producto de su ingenio el nombre de “lanza”.
A la mañana del día siguiente cogió la lanza y se puso a trabajar. Como era de esperar la lanza ha resultado más eficaz que las manos, ya que el agua salada no molestaba al pescador y como efecto ha conseguido pescar dos peces en vez de uno solo. Desde luego, no hablamos aún de un barco pesquero pero la economía de la isla ha crecido un 100 %.
Lo que es más importante: a nuestro pescador se le ha abierto un océano de posibilidades: ahora podía pescar uno de cada dos días consumiendo así su pesca del dia anterior o también podía pescar todos los días y conservar el pescado que le sobraba secándolo. Otra opción era destinar su tiempo libre para idear nuevas mejoras de su capacidad de producción lo cual incrementaría su riqueza y serviría para mejorar la economía de la isla.
En esta historia vemos como funcionan las bases de la economía y que la riqueza se genera a través de la renuncia y de tomar el riesgo. El pescador ha renunciado su “pescado de cada día” y se ha arriesgado a que el plan saliera mal haciéndole pasar hambre en vano.
La renuncia que ha hecho el pescador es lo que conocemos como el ahorro. En este caso el ahorro ha sido un pez que seguramente hubiera conseguido si en vez de crear la lanza hubiera ido a pescar. La lanza es el bien de capital porque es una parte del ahorro que, aunque no tiene para el pescador un valor por sí mismo, le sirve para conseguir lo que de verdad quiere. En realidad, el pescador no deseaba tener una lanza, él quería tener los peces para saciar una de sus necesidades básicas. Resumiendo, el capital es aquella parte del ahorro que destinamos para aumentar nuestra productividad.

Ahora volvamos a nuestro mundo moderno para mostrar este ejemplo reflejado en una vida que conocemos mejor. Erase una vez dos amigos que aceptaron una oferta de trabajo muy bien pagada para la compañía X que les ha ofrecido 10000$ netos cada mes a cada uno.
Sin acabar de creer en la suerte que les ha tocado, uno de los amigos al que se conocía como Pedro “El Pródigo” casi de inmediato ha comprado a crédito un chalet con jardín siendo la mensualidad del crédito de 3000$.
Además, ha comprado un coche de alta gama, por supuesto, también a crédito con la cuota de otros 2000$ al mes. Los recibos de agua, luz, calefacción, gastos del coche, el jardinero y el servicio de limpieza para la casa sumaban 2000$ más. Lo que le sobraba Pedro se lo gastaba en restaurantes caros, en bares de copas y en todo un abanico de vicios y placeres.
Por otro lado, el amigo de Pedro “El Prodigo”, conocido como Pablo “El Prudente” conocía la historia del pescador en la isla desierta, ya que era contada en su familia de padre a hijo. Tras conseguir el trabajo, ha alquilado un piso por el que pagaba 1500$ al mes porque ha llegado a la conclusión de que en estos momentos los pisos son muy caros para comprarlos y ha decidido esperar a una oportunidad mejor. El billete mensual del metro le costaba 100$, los gastos del piso 400$. A Pablo “El Prudente” también le gustaba ir a restaurantes buenos y pasar sus ratos libres en compañía de sus amigos, pero ha decidido que para el ocio destinaría un máximo de 500$ al mes. La mayor parte del mes comía en casa mientras miraba para que la comida no se echara a perder, lo cual le costaba otros 500$. De esta manera a Pablo “El Prudente” le sobraban 7000$ cada mes.
Pasaban los años y Pedro se mofaba de Pablo diciéndole: “Venga hombre, empieza a vivir la vida de una vez que ahora no pareces más que un pordiosero” o también “¿qué tal tu coche nuevo?… !ay perdón!, que se me ha olvidado que todavía te desplazas con el metro”.
A Pablo le herían aquellas palabras de su amigo ya que también soñaba con una casa grande con jardín y con un coche lujoso, pero la prudencia era lo que siempre prevalecía en el corazón de Pablo. Siempre procuraba invertir sus ahorros en distintos negocios. Ha abierto una pequeña tienda de alimentos en el barrio dando empleo a una dependienta. Tras pagar todos los gastos le quedaban 1000$ de ganancia. Pablo sabía que aún no era el momento de incrementar los gastos.

Después de un tiempo, ha abierto un bar con el que ganaba 2000$ más. Ha pasado más tiempo hasta que Pablo ha comprado ésta vez, a crédito, un edificio cuyos despachos alquilaba a varias empresas. Al pagar los gastos, las ganancias de todos sus negocios sumaban ya unos 15000$ mensuales.
Entonces es cuando ha llegado “el día de juicio” para la compañía X. A causa de la crisis económica mundial la firma tenía que despedir a unas 2000 personas, entre ellas a Pedro y Pablo.
Pablo no se ha tomado bien el despido, ya que a nadie le gusta que le despidan pero tampoco se ha desesperado por eso. Al fin y al cabo tenía unas ganancias de 15000$ al mes con todos sus negocios y además un buena cantidad de ahorros. Por otra parte, a Pedro “El Pródigo” le ha entrado pánico ya que el banco le demandaba las cuotas pendientes del crédito del que Pedro sólo ha pagado la mitad. Durante la primera semana sus amigos le llevaban de bares y discotecas, como decían, para consolarle. Pero cuando se percataron de que Pedro ya no lleva encima los mismos fajos de billetes que antes, entonces rápidamente se alejaron de él. Pedro se ha visto obligado a pedir dinero a sus familiares para poder subsistir hasta que encuentre algo nuevo pero en plena crisis económica nadie quería darle trabajo y menos aún por un sueldo como el que tenía antes.
Finalmente Pedro ha tomado la decisión de vender el chalet y el coche porque no podía con el pago de las cuotas. El valor del coche, a pesar de estar en buenas condiciones, ha bajado muchísimo porque además de que ya tenía unos años, nadie quería comprarlo porque nadie quería gastar su dinero en estos momentos. La casa también ha perdido buena parte de su valor inicial ya que Pedro la había comprado en plena coyuntura cuando acceder al crédito barato era muy fácil lo que había hecho subir los precios de los inmuebles por las nubes.
Los precios de mercado del chalet y del coche han sido los justos para cubrir lo que le quedaba a Pedro por pagar del crédito. Este hecho le ha dolido mucho ya que no acababa de asumir el por qué tenía que pagar las cuotas durante tantos años para ahora se quedaba sin nada. Desgraciadamente no le quedaba otra que vender la casa y el coche cuanto antes.
Unos días después de poner las dos cosas a la venta le ha llamado su amigo Pablo “El Prudente” diciendo que por el precio rebajado le compraría tanto el chalet como el vehículo pagando todo en efectivo. Tras terminar la transacción han hablado un rato como viejos amigos y entonces Pedro se ha quejado de su difícil situación material. Pablo siendo una persona muy empática le ha dicho: “Escuchame amigo, dentro de poco voy a jubilarme antes de tiempo. Te conozco como buen profesional y te voy ofrecer trabajo con un sueldo de 3000$, ¿qué te parece? En este momento a Pedro se le cayó un peso de encima , por fin alguien le ha dado trabajo y ya no tenía que cargar con las cuotas de los créditos. Pedro “El Pródigo” ha aceptado la oferta de su prudente amigo y esta vez ha optado por alquilar un piso pequeño y ha empezado a acumular un ahorro.
A pesar de que la historia del pescador de la isla y la de los dos amigos son bastante distintas, las leyes económicas mostradas en ambos cuentos siguen invariables. Pedro “El Pródigo” representa al pescador antes de idear y fabricar la lanza y a pesar de su nivel de vida muchisimo mas alto finalmente también se queda sin nada. Pablo “El Prudente” en cambio, representa al mismo pescador en el momento en que ya tenía la idea de como mejorar su vida. Pablo siempre deseaba tener una casa grande, un coche lujoso y mucho tiempo libre, igual que el pescador el día en que pasó hambre, sin embargo ambos deciden arriesgarse para poder mejorar su bienestar en un futuro que no es cierto para nadie.
En el mundo de hoy es fácil olvidar esta simple verdad que la renuncia(el ahorro) y el riesgo(la inversión) nos llevan a acumular la riqueza. En el caso de ahorrar solamente para por ejemplo irnos de vacaciones, ahorraríamos solamente para consumir nuestro ahorro a cambio del descanso o placer, pero no obtendríamos muchos beneficios extras. Sin embargo los ahorros destinados precisamente a la inversión, es decir el capital, se convierten en una herramienta que trabajaría por nuestro bienestar y nos daría lo que realmente queremos.

La historia del pescador está basada en el libro „How an Economy Grows and Why It Crashes” de Peter y Andrew Schiff cuya lectura os recomendamos. Tambien os invitamos a visitar la pagina www.econclips.com y a subscribir nuestro canal. Los enlaces se encuentran en la descripcion del video.

2018-11-25T18:32:27+00:00